miércoles, 10 de diciembre de 2014

CAPITULO 2

Instintivamente aquella mañana me desperté con ganas de ir a Notre dame de nuevo, odiaba estar tan ansiosa, tan inquieta, y ver a mi alrededor aquellas cuatro paredes blancas del hotel no me ayudaban, eran las nueve de la mañana, decidí tomar mi desayuno en el balcón del cuarto y sentir la brisa fresca para despejarme pero no sirvió de mucho, mi mente vagaba ágil por aquel camino que quería evitar. En cuanto termine mi café Salí a recorrer los negocios de la zona, una librería tras otra, no podía evitarlo amaba los libros, debía llevarme dos o tres, me distraje al menos una hora pero después de vuelta vino esa inquietud a mí, tenía que ir a aquella plaza de nuevo, fui caminando despacio como quien no quiere la cosa y en cuanto llegué mis ojos comenzaron a buscarlo desesperadamente en los mismos bancos, me acerque hasta allí, había un hombre sentado de una barba espesa, vestido muy desarreglado, el hombre me miro y me dijo
_ ¿Tú eras la muchacha que estaba hablando con ese joven dibujante aquí ayer?
_ Si soy yo_ No solía hablarle a los extraños con tanta urgencia pero me apuraba tener alguna noticia de el
_ No le hagas caso a ese chico, está loco, siempre habla con la gente de la plaza es muy extraño_ Aquel comentario me desanimo un poco, quizás solía hacer lo mismo con todos los que venían aquí, quizás si estaba algo loco y todo había sido una impresión mía un juego de mi mente. Volví al hotel ya cercano al mediodía, suspire al cerrar la puerta del cuarto, una parte de mi hubiera deseado que aquello no terminara así, que realmente se tratara de alguien que me motivara o que le diera cierta emoción a este viaje. Me acosté conmigo misma de nuevo, recordando la pregunta que me había hecho el día anterior, “¿Por qué desee viajar aquí desde hace tiempo?”estaba segura que no era por mero gusto entonces “¿Por qué?”. Mi celular sonó de improviso, era Darril
_ ¿Cómo estas cariño? ¿Qué tal está yendo tu viaje?_ Su tono era tan predecible, esperaba que le dijera que lo extrañaba
_ Bien, muy bien, hoy me levante renovada el aire de aquí me revitaliza
_ Oh que bueno, eso es importante, ¿y ya sabes cuándo volverás?
_ A penas he llegado ayer Darril ya veré que tal me va y entonces decidiré cuando volver a casa
_ Está bien preciosa, no te presionare solo quería saber cómo estabas
_ Perfectamente
_ Bueno hehe…toma muchas fotografías para el recuerdo, volveré a mi trabajo, cuídate mucho
_ Hasta pronto_ Sabia que había mucho que quería decirme pero  agradecí que no lo hiciera. Decidí que no iría de nuevo a la plaza a sí que me quede mirando televisión, pero en ese lapso de tiempo en que me vi películas y series en Francés no pare un minuto de ver el reloj, cuando llegaron a ser las seis de la tarde mi estomago se estrujo y la ansiedad volvió, comencé con mi mal habito de morderme las uñas hasta que no pude más, tomé mi abrigo rojo y salí hacia allí de nuevo.
La plaza estaba casi vacía y estaba oscureciendo, se oía el leve bullicio de la gente alejándose a sus casas. Volví a ver al mismo viejecillo que me había hablado en la mañana intentaba hablarle por lo bajo a una señora que iba con su bebe pero logre oírlo bien
_ Debe alejarse de esa chica está loca_ Refiriéndose directamente a mí, entonces comprendí que el único loco era él “¿Cómo pude hacerle caso?”
_ Hoy si que tardaste_ Escuche la vos de él a mis espaldas. Era David
_ ¿Cómo sabrías que vendría?
_ Solo lo presentí_ Me sonrió como ya lo había echo antes e instintivamente comenzamos a caminar uno junto al otro
_ Sabes estuve pensando mi razón de deseo de viajar aquí pero no tuve éxito
_ Quizás porque tienes demasiadas distracciones_ Recordé entonces que la llamada de mi esposo me despabilo de mis pensamientos
_ Puede ser, pero tuve otro deseo
_ ¿Cuál?
_ Encontrarte aquí de nuevo_ Lo solté sin pensar demasiado, por alguna razón el me hacía sentir cómoda para expresarme
_ Quizás ambos deseos tengan algo en común_ Yo me reí y el también pero sus ojos indicaban que hablaba en serio.
_ Es muy pretencioso de tu parte decirme eso
_ Ya lo verás_ Se detuvo a mirar el firmamento, luego se giro mirando hacia la catedral señalándomela con el dedo índice
_ ¿Qué te sensación te genera Notre Dame?
_ Es muy bello_ El se acercó por detrás poniendo sus manos en mis hombros
_ Concéntrate en ti y dime más
_ lo siento como si fuera un lugar cotidiano de reunión, una sensación amena, me trasmite felicidad y a la vez nostalgia pero…en algún punto todo se torna triste y gris_ Podía trasmitir lo que de verdad generaba en mi aquel lugar y el escuchaba con atención
_ ¿Qué te genera el cielo tras la catedral?
_ Esperanza_ salió de mi sin pensar, de hecho nada de lo que había dicho estaba razonado, las estrellas se veían tan grandes y brillosas opacando toda aquella inmensa construcción, él se acercó más a mí para hablarme al oído en un susurro
_ Una vez me dijiste que te gustaba ver más el cielo estrellado de Notre dame que la misma catedral_ Aquello me impacto, de nuevo estaba conociendo mis sensaciones como si urgara en mi mente silenciosamente
_ ¿Cómo es que sabes cosas de mi que recién estoy descubriendo?_ Dije aun con la mirada puesta en donde me había señalado, mi voz se volvió tan pacifica como la de él
_ Porque no son sensaciones nuevas, ya existían en ti, solo que las olvidaste_ Me giré nuevamente a verlo a los ojos con determinación
_ ¿Quién eres?_ Él me sonrió sosteniéndome la mirada
_ No puedo decírtelo si no lo recuerdas, esa es otra tarea que te dejo
_ ¿además de las preguntas de por qué de mis deseos?
_ Así es_ Se giro para iniciar la caminata de nuevo y yo lo seguí
_ Siento que te conozco pero no te recuerdo_ Se detuvo y puso una de las palmas de su mano en mi corazón
_ Todo está aquí_ y luego señalo mi cabeza_ cuando lo conectes con esto me recordarás_ Hiso una especie de ademan similar a los que hacían los antiguos caballeros para despedirse y se alejó
_ ¡¿Volveré a verte?!_ Le grite desde mi lugar y el se giró a mirarme y me respondió

_ ¡Mañana!

              

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