Instintivamente
aquella mañana me desperté con ganas de ir a Notre dame de nuevo, odiaba estar
tan ansiosa, tan inquieta, y ver a mi alrededor aquellas cuatro paredes blancas
del hotel no me ayudaban, eran las nueve de la mañana, decidí tomar mi desayuno
en el balcón del cuarto y sentir la brisa fresca para despejarme pero no sirvió
de mucho, mi mente vagaba ágil por aquel camino que quería evitar. En cuanto
termine mi café Salí a recorrer los negocios de la zona, una librería tras
otra, no podía evitarlo amaba los libros, debía llevarme dos o tres, me
distraje al menos una hora pero después de vuelta vino esa inquietud a mí,
tenía que ir a aquella plaza de nuevo, fui caminando despacio como quien no
quiere la cosa y en cuanto llegué mis ojos comenzaron a buscarlo
desesperadamente en los mismos bancos, me acerque hasta allí, había un hombre
sentado de una barba espesa, vestido muy desarreglado, el hombre me miro y me
dijo
_ ¿Tú eras
la muchacha que estaba hablando con ese joven dibujante aquí ayer?
_ Si soy yo_
No solía hablarle a los extraños con tanta urgencia pero me apuraba tener
alguna noticia de el
_ No le
hagas caso a ese chico, está loco, siempre habla con la gente de la plaza es
muy extraño_ Aquel comentario me desanimo un poco, quizás solía hacer lo mismo
con todos los que venían aquí, quizás si estaba algo loco y todo había sido una
impresión mía un juego de mi mente. Volví al hotel ya cercano al mediodía,
suspire al cerrar la puerta del cuarto, una parte de mi hubiera deseado que
aquello no terminara así, que realmente se tratara de alguien que me motivara o
que le diera cierta emoción a este viaje. Me acosté conmigo misma de nuevo,
recordando la pregunta que me había hecho el día anterior, “¿Por qué desee viajar
aquí desde hace tiempo?”estaba segura que no era por mero gusto entonces “¿Por
qué?”. Mi celular sonó de improviso, era Darril
_ ¿Cómo
estas cariño? ¿Qué tal está yendo tu viaje?_ Su tono era tan predecible,
esperaba que le dijera que lo extrañaba
_ Bien, muy
bien, hoy me levante renovada el aire de aquí me revitaliza
_ Oh que
bueno, eso es importante, ¿y ya sabes cuándo volverás?
_ A penas he
llegado ayer Darril ya veré que tal me va y entonces decidiré cuando volver a
casa
_ Está bien
preciosa, no te presionare solo quería saber cómo estabas
_
Perfectamente
_ Bueno
hehe…toma muchas fotografías para el recuerdo, volveré a mi trabajo, cuídate
mucho
_ Hasta
pronto_ Sabia que había mucho que quería decirme pero agradecí que no lo hiciera. Decidí que no iría
de nuevo a la plaza a sí que me quede mirando televisión, pero en ese lapso de
tiempo en que me vi películas y series en Francés no pare un minuto de ver el
reloj, cuando llegaron a ser las seis de la tarde mi estomago se estrujo y la
ansiedad volvió, comencé con mi mal habito de morderme las uñas hasta que no
pude más, tomé mi abrigo rojo y salí hacia allí de nuevo.
La plaza
estaba casi vacía y estaba oscureciendo, se oía el leve bullicio de la gente
alejándose a sus casas. Volví a ver al mismo viejecillo que me había hablado en
la mañana intentaba hablarle por lo bajo a una señora que iba con su bebe pero
logre oírlo bien
_ Debe
alejarse de esa chica está loca_ Refiriéndose directamente a mí, entonces
comprendí que el único loco era él “¿Cómo pude hacerle caso?”
_ Hoy si que
tardaste_ Escuche la vos de él a mis espaldas. Era David
_ ¿Cómo
sabrías que vendría?
_ Solo lo
presentí_ Me sonrió como ya lo había echo antes e instintivamente comenzamos a
caminar uno junto al otro
_ Sabes
estuve pensando mi razón de deseo de viajar aquí pero no tuve éxito
_ Quizás
porque tienes demasiadas distracciones_ Recordé entonces que la llamada de mi
esposo me despabilo de mis pensamientos
_ Puede ser,
pero tuve otro deseo
_ ¿Cuál?
_
Encontrarte aquí de nuevo_ Lo solté sin pensar demasiado, por alguna razón el
me hacía sentir cómoda para expresarme
_ Quizás
ambos deseos tengan algo en común_ Yo me reí y el también pero sus ojos
indicaban que hablaba en serio.
_ Es muy
pretencioso de tu parte decirme eso
_ Ya lo
verás_ Se detuvo a mirar el firmamento, luego se giro mirando hacia la catedral
señalándomela con el dedo índice
_ ¿Qué te sensación
te genera Notre Dame?
_ Es muy
bello_ El se acercó por detrás poniendo sus manos en mis hombros
_ Concéntrate
en ti y dime más
_ lo siento
como si fuera un lugar cotidiano de reunión, una sensación amena, me trasmite
felicidad y a la vez nostalgia pero…en algún punto todo se torna triste y gris_
Podía trasmitir lo que de verdad generaba en mi aquel lugar y el escuchaba con atención
_ ¿Qué te
genera el cielo tras la catedral?
_ Esperanza_
salió de mi sin pensar, de hecho nada de lo que había dicho estaba razonado,
las estrellas se veían tan grandes y brillosas opacando toda aquella inmensa construcción,
él se acercó más a mí para hablarme al oído en un susurro
_ Una vez me
dijiste que te gustaba ver más el cielo estrellado de Notre dame que la misma
catedral_ Aquello me impacto, de nuevo estaba conociendo mis sensaciones como
si urgara en mi mente silenciosamente
_ ¿Cómo es
que sabes cosas de mi que recién estoy descubriendo?_ Dije aun con la mirada
puesta en donde me había señalado, mi voz se volvió tan pacifica como la de él
_ Porque no
son sensaciones nuevas, ya existían en ti, solo que las olvidaste_ Me giré
nuevamente a verlo a los ojos con determinación
_ ¿Quién eres?_
Él me sonrió sosteniéndome la mirada
_ No puedo decírtelo
si no lo recuerdas, esa es otra tarea que te dejo
_ ¿además de
las preguntas de por qué de mis deseos?
_ Así es_ Se
giro para iniciar la caminata de nuevo y yo lo seguí
_ Siento que
te conozco pero no te recuerdo_ Se detuvo y puso una de las palmas de su mano
en mi corazón
_ Todo está
aquí_ y luego señalo mi cabeza_ cuando lo conectes con esto me recordarás_ Hiso
una especie de ademan similar a los que hacían los antiguos caballeros para
despedirse y se alejó
_ ¡¿Volveré
a verte?!_ Le grite desde mi lugar y el se giró a mirarme y me respondió
_ ¡Mañana!

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