Ve me aquí señor,
una mujer joven casada aburrida de un matrimonio de apenas tres años,
desmotivada tanto en el trabajo como en mis propios hobbies, haberle hablado a
Darril sobre mi desinterés me llevo aquí, un avión rumbo a Paris, el cree que
necesito algo de tiempo y descanso para que todo cambie para bien, incluso su
positivismo me molesta, yo estaba segura de que nada iba a cambiar. Al menos
había algo que tenía en claro, quería conocer Notre Dame, un deseo que he
tenido desde hace mucho tiempo y que al fin estaba a punto de cumplirlo. Quizás
esto me ayude, como una especie de terapia individual.
8 A.M me
encontraba bajando del avión, mi equipaje no era mucho, traté de estar lo más
liviana posible, este era mi viaje de libertad aunque solo sean unos días, lo
necesitaba. Tomé un taxi hasta el hotel en donde había reservado. Estaba ubicado
a unas pocas cuadras de la Catedral, lo cual era perfecto. Cuando entre al
edificio me sentí muy agotada, tomé las llaves y me fui directo a la habitación,
lo primero que divise fue la cama, se veía confortable con las sabanas blancas
a sí que sin perder tiempo me acosté de descansar y el sueño me invadió.
En medio de
la oscuridad de los sueños una bruma aclaro la visión de aquel lugar, una plaza
repleta de gente sus figuras eran grises y difusas, podía ver bien claro a una
mujer que me observaba a lo lejos, la mujer tenía una profunda mirada, lucía
como si llevara varios días sin dormir, vestía como en una época pasada,
llevaba su cabello rojizo alborotado largo y suelto cayendo por los hombros, de
a poco pude notar su expresión desesperada como si hubiera visto un fantasma
sin embargo comenzó a correr hacia mí en cámara lenta, gritaba algo pero no
podía oírla, intente saber que era lo que decía pero solo oía un vacío, cuando
estuvo a unos pocos pasos de mi un hombre se interpuso en su camino, también de
extrañas ropas antiguas, pensé que la había abrazado pero tenía algo en su puño
como si intentara traspasarlo, quise advertirle pero en ese instante todo
volvió a una velocidad real, pude sentir aquel impacto atravesándola tan fuerte
que me sacudí en sueños y me desperté volviendo a la realidad.
Me llevo un
rato acostumbrarme a que no estaba en casa, observé el reloj que ya marcaban
las cinco de la tarde, había dormido demasiado, tenía que gastar energía o no
dormiría en la noche, así que me bañe y salí a caminar, estaba decidida a
llegar a Notre Dame, gracias a dios el gps era mi mejor guía, eran unas 7
cuadras bastantes confusas pero no tarde en llegar. Había una enorme plaza
frente a la Catedral, fue hermoso ver la inmensidad de tan gloriosa obra arquitectónica,
tuve que sentarme en uno de los bancos de la plaza porque mis piernas estaban
cansadas y allí la admiré con más detenimiento
_ Al fin has
llegado_ Escuche la voz de un hombre muy suave y grave que estaba a mi lado_ Te
he estado esperando mucho tiempo_ Volvió a decir mientras miraba su reloj y me
sonreía, el extraño llevaba una pequeña carpeta, tenía un dibujo que al parecer
el mismo estaba haciendo de Notre dame
_ Disculpe
pero creo que me confunde_ Le respondí desviando la mirada para terminar con la
conversación
_ Nunca me
confundo, te conozco demasiado_ Ante la insólita insistencia lo observe, su
cabello era rubio y relucía como el bronce con los pocos rayos de sol que aún caían,
tenía ojos verdes y unos labios carnosos, nunca lo había visto en mi vida, pero
lo sentía conocido
_ Lo siento
pero no lo recuerdo
_ Siempre
pasa, todas las veces_ Contesto mientras continuaba con su dibujo, el realmente
me hablaba con mucha familiaridad
_ Verá es la
primera vez que vengo aquí
_ No, ya ha
estado aquí pero su memoria está olvidada, por eso necesitaba volver, aquí es
donde vivió hace mucho tiempo_ Lo miré extrañada aún no lograba comprenderlo
_ ¿Es usted
un artista?_ Pregunté al notarlo tan excéntrico
_ Ahora
podría decirse que sí, mi nombre es David Doré_ Él me extendió la mano
amablemente y yo se la estreche
_ Soy Arian
West
_
Norteamericana ¿verdad?
_ A si es y ¿usted?
_ Nacido en
Norteamerica pero he venido a vivir aquí hace tres años
_ Ya veo, ¿y
cómo le está yendo aquí?
_ Ahora
mejor_ El me sonrió, no sabía cómo tomar aquello, era como si quisiera
coquetear conmigo pero no de una forma atrevida_ ¿Usted cuando llego?_ Tardé en
salir de mis pensamientos para contestarle
_ Hoy mismo,
tenía ganas de venir antes pero me quede dormida_ Él se rio por lo bajo como si
hubiera dicho algo gracioso
_ Tenía que
ser una tarde de otoño, dijiste que querías ver las hojas caer, como a ti te
gusta_ Observe a mi alrededor un viento se levantó de repente atrayendo hojas
secas en el suelo, un momento muy extraño
_ Si …me
gusta eso_ Respondí a pesar de que me sorprendió que supiera eso de mi_ Me
ayuda a concentrarme en mi misma
_ Como si
dialogaras con tu ser, en armonía_ Completo una frase que la había pensado pero
no la había dicho, lo observé de nuevo, esta vez admire la profundidad de sus
ojos pacíficos aquello me sorprendió y a la vez no y no sabía el por que
_ ¿Eres un ángel?_
Aquello lo dije sin pensar
_ JAJAJAJA
no, créeme me falta mucho para eso, solo soy un hombre que busca a quien perdió
una vez, ¿nunca te ha pasado?
_ ¿Qué cosa?
_ Saber que
hay algo que debes hacer, algo que buscas más allá de lo material o terrenal
_ ¿hablas de
una señal del destino?
_ Si
_ No lo sé,
siento que…no hay nada para mí
_ Todos lo
tenemos pero a veces, lo ignoramos, no pensaste ¿Por qué viniste aquí? ¿Qué te hiso
venir?
_ No, solo…lo
deseo hace tiempo
_y te
preguntaste ¿Por qué lo deseas?_ El me sonrió de nuevo trasmitiéndome mucha paz,
mi menté se detuvo, y comenzó a buscar esa razón, todo se nublo y solo existió esa
búsqueda de respuesta, no sé cuánto tiempo lo medite hasta que volví a la realidad
pero el ya no estaba, el sol se había empezado a ocultar y sentí su ausencia
repentina, ¿Quién era? ¿Por qué no lo recordaba? Pero lo sentía tan familiar,
quería volver a verlo, hablarle, solo tenía la esperanza que mañana estuviera
en el mismo lugar, y volvería aquí a buscarle

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